
Siempre me he definido como una "chica urbana". Acostumbrada a la vida de ciudad en un país clasificado como 1º mundo; es decir, acostumbrada al aire acondicionado y a la calefacción central. Por consiguiente, encender una estufa de leña ha sido una de esas cositas que se aprenden. Os cuento cómo:
En primer lugar la leña tiene que estar seca. Se supone que la venden así.... pero cuando uno vive en un lugar frio y húmedo con nieblas ocasionales...eso es mucho suponer! Y si la leña no está seca, podéis creerme, es terrible!! Así que a los pies de mi estufa tengo siempre el cargamento de leña para ir quemando, y el cargamento de leña para ir secando y usarlo al día siguiente.
En segundo lugar y no por ello menos importante... tener papel o cartón y una botella de alcohol 95º. Debo ser la mayor compradora de alcohol de la farmacia, pero es lo que mejor funciona. Supongo que a falta de alcohol medicinal podría funcionar también un buen aguardiente... pero sale más caro! Ese mejor bebérselo.
Con esas dos normas el resto debería ser fácil: se pone un montón de papel arrugado sobre un pedazo de pan empapado en alcohol... encima unos troncos delgados... y se enciende fuego! Después poco a poco se van añadiendo troncos mas gruesos. No tiene más ciencia.
Fácil, verdad? Pues bien, otra de las cositas que se aprenden en la vida es que "no todo lo que parece fácil en la teoría lo es en la práctica". Así que... bueno, hoy sólo tarde 10 minutos en encenderla pero ayer tardé como media hora... El caso es que encender la estufa se ha convertido en mi reto personal diario, y cuando lo consigo me siento super-extra-satisfecha!!
Hola Mercedes!!
ResponderEliminarBienvenida a esta nueva aventura bloguera...que te va a encantar, ya verás.
Nunca viene mal saber como encender una estufa.
Saludos.