Mil disculpas por haber empezado un blog y haberlo abandonado tan al comienzo y sin previo aviso. Supongo que no soy la primera que lo hace ni seré la última... No sirve de excusa, no?
Quizá esto sí sirva de excusa: hemos vuelto a mudar de país. Haciendo nuevo balance son 3 países, 5 ciudades (por lo tanto 5 mudanzas), en 7 años. Y con los años... y los hijos... la mudanza va aumentando en volumen y complicación; así que sí, os aseguro que es una buena excusa.
Hace ahora unos 6 meses que cambiamos, y hace un mes que llegaron nuestras cajas al nuevo hogar tras un largo y casi interminable proceso burocrático y aduanero. Ahora estoy inmersa en la nada fácil tarea de colocar cada cosa en su nuevo sitio. Creo que me va a costar una eternidad!
Adaptarse a un nuevo hogar no es fácil. Bueno, rectifico, a una nueva casa; porque tarda un tiempo en convertirse en "hogar". Pero al final se aprenden tantas cosas!
Lo primero que se aprende es que lo importante es que la familia se mantenga unida. Cuando ese es el objetivo principal y se consigue, lo demás va saliendo sólo.
Y lo segundo es que, realmente, se puede vivir con muy poca cosa... pero nos empeñamos en cargarnos de recuerdos y objetos que "significan" algo. Uno llega a pensar que podría prescindir de todo eso, y mudarse con lo puesto. Seguro que hay mucha gente que lo hace. Pues bueno, yo no. ¿Por qué? Porque pienso que, con tanto cambio, no está mal que ciertas cosas se mantengan constantes y que, sea lo que sea que haya fuera de nuestra casa... lo de dentro sea nuestro hogar de siempre y como siempre.
Bueno, con tantas novedades voy a pensar una que pueda ser interesante para el siguiente post.
Nos vemos!